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jueves, 22 de marzo de 2012

De tetas y Corpiños

Los diferentes tipo de "bustos" según la nota de perfil:
-Busto media esfera: supongo que yo tengo ese...la teta pajera que no llega a ser ni una esfera entera...la que deja las cosas a medias.
-Busto redondo: ese que te quedó cuando te hiciste las tetas...
-Busto largo y abundante: QUE SOS TETONA HASTA EL ORTO!! y encima caídas.
-Busto chato: No, en realidad yo debo ser este...pero falta que le pongan: Chato y aburrido o algo similar. Pedazo de cabrones, que cuesta tenerlo chato y andar así por la vida, a lo pibe cacerola!

En caso de que vos tengas el “Busto Chato” además de putearte de por vida te dice que uses tal corpiño:

Lo ideal es un soutien push-up, las almohadillas desmontables o las fijas ayudan a dar una apariencia de mayor busto, en algunos casos aumentando en apariencia, hasta 2 talles.

O sea, nada de enfrentar la vida como Dios te hizo o nada de “Para qué usar corpiño si no tengo tetas?”…te la bancás, hasta los 67 con corpiño push up…eso es ponerle el pecho a la bala, papá!

Cuidar que ni tu perro sepa que tenés 80 y no 95 como muestra tu corpiño.

Los aros son aliados, ayudan a centralizar el busto, lo importante es que sean livianos, metálicos y flexibles para acompañar los movimientos del cuerpo y no incrustarse en la piel o romper el soutien.

Yo estaba usando uno con aros de metal, ayer tuve que ponerme 4 puntos, porque se me venía saliendo el aro…pensé que eso de “incrustarse en la piel” estaba bien, no me había dado cuenta.

Si sos de las que han optado por la cirugiía estética para agrandar las mamas, es necesario continuar usando soutien, al principio sin aro, para no deformar la prótesis y luego, con aros livianos y flexibles.

¿Vos te hiciste las tetas para nunca más comprar corpiños? Cagaste querida…

Tips:

Siempre comenzá abrochando la espalda en el broche exterior, a medida que el material ceda, anda cambiando de broche.

Porque a mí me encanta pasar 4 horas en el probador con las tetas al aire…lo hago todos los domingos, después de pasear por la plaza del barrio con Cholito, mi perro.

Si el busto sale a través de la copa como una pelotita, estas usando un talle más pequeño al adecuado.

Seamos realistas, si el busto sale como una pelotita…algo mal está y si no es así… ¿acaso no te diste cuenta que eso no te tapaba ni la nariz de la teta? ¿Ni cuando lo cerraste?

Después de leer esta nota, te dejo el comentario de Mariola, como Mariana pero con dislexia…

Bueno, resulta que en Argentina casi no hay oferta de corpiños o soutiens con variedad de tamaño de copa. Algunos ni siquiera vienen por cm de espalda.
Otro problema es el ancho de los breteles, cada vez son mas finitos. Y la mayoria son desmontables
Que pasa ? Bueno parecen diseñados por un hombre sobre una mujer con pechos de siliconas extra large ( las siliconas se sostienen en posicion sin necesitar de corpiños) .

Bueno, pongansé de acuerdo ¿A quién carajos le creemos?


Los breteles finitos dejan un surco en el hombro y duele.
Los aros de metal se incrustan en las costillas, duele, puede dejar moretones.

Pará ¿Esto es en serio? Mierda…era grave de verdad.


La forma de algunos corpiños, la copa, hace que se suba la lola mucho y quede como desbordada cayendo de un balcon, resultado se divide por una linea que se ve en la ropa, parecen 4 en vez de 2.

Jajaja Es genial la metáfora del balcón…ahora, yo tengo trabajo para que parezcan tetas y esta se queja porque parecen 4.


Los breteles desmontables, cada vez mas frecuentes, se desprenden cuando te agachas, solo por el peso de un lola 95 o 100, ni hablar de mas tamaño o peso.
La mayoria de los corpiños tiende a juntar los pechos sin dejar espacio o canaleta entre ellos, alli se junta la transpiracion y favorece eczemas.
No hay mas corpiños tipo triangulito.
Otro tema son los corpiños de las bikinis, estan hechos para pechos de silicona que se sostienen solos. Todos terminan atandose al cuello, causando dolor. O no tienen breteles. Error.
HAGAN CORPIÑOS PARA MUJERES NORMALES NATURALES POR FAVOR

Bueno, al final la disléxica tiene razón…

ASÍ YO NO ¡¡¡BLOG INSTRUCTIVO SI LOS HAY!!!

Hice una nota de la nada desde aquí: http://rouge.perfil.com/2012-03-22-5292-elegir-un-buen-corpino-complicado-pero-no-imposible/

sábado, 17 de marzo de 2012

Blake

Esta no es una historia de amor, es el amor de una historia y comienza así.

Sí, así comienza el relato de una peli, pero a mí me gusta darle dramatismo a la cosa y por eso va la frase.

Blake y yo nos conocimos ya hace como…no sé por el 2009 ponele (no sé sacar cuentas).

Yo estaba enamorada de su novia, para decir las cosas como son, pero no de forma lésbica (aclaro esto, porque mi sexualidad es un tema muy hablado en el mundo blogueril y hasta me han contado que fue una de esas palabritas que llevan el numeral en el tuiter, algo así como #moncha.j.smith,serátorta? )

En fin, el tema es que su novia me gustaba porque era copada, tenía tatuajes en los brazos como yo los tendría si fuera fácil conseguir trabajo, que ya con los que tengo, bastante me rompen las pelotas. También se vestía como si en el fondo supiera que no era linda, pero que tenía en claro que ese personaje, con vestidos y maquillaje, le gustara mucho y a los muchachos también.

La conocí a ella primero, obviamente ella nunca me conoció a mí. Con los meses me di cuenta que ella estaba en pareja con Blake, entonces di con él. Alto, como de metro ochenta, rubiecito pero más tirando a castaño oscuro, ojitos pequeños, bien de drogadicto, flaco más flaco que yo antes de ir a la nutricionista, con tatuajes también en los brazos. Usaba siempre una fedora en la cabeza, porque el pobre tiene unas entradas que parecen la 9 de julio, Cerrito y todas las paralelas, entonces con la fedora sabía que zafaba un poco.

El caso es que él nunca fue lindo, todas decían que no lo era, pero a mí me encantaba, su forma de vestirse con trajecitos, la corbatita bien finita, la fedora a juego o unos jeans chupitos, etc. Creo que esa manera de vestir sólo me gusta en él, en otros lo veo medio de puto.

Yo andaba muy sola para esas épocas, creo yo, porque nunca tengo en cuenta cuándo fue que estuve con alguien, me refiero a años y meses, no recuerdo. Pero creo que estaba sola.

Al principio creo que no le caí bien, porque apenas nos conocimos, yo estaba tan estúpidamente enamorada de eso que no conocía de él, que parecía un idiota terrible, como que lo miraba con mi cara apoyada en todo su peso, en el brazo derecho que a la vez se apoyaba en la mesa, y dejaba la boca abierta a lo Kristen Stewart en todas sus películas. Él me decía tal cosa y yo asentía, luego me pasaba el puño de la campera por la boca para sacarme la baba.

Seguramente le parecí una pelotuda, pero por alguna razón algo de ternura me vio y salimos juntos a lugares geniales, a los que siempre había acudido sola. Como por ejemplo, los baños de diferentes lugares, incluyendo (y este la mayoría de las veces) el de mi casa.

Si yo no estaba sola, no le decía que viniera, porque a mí me gustaba estar sola con él.

Comenzó a conocerme mejor, a verme en mis peores vestimentas, como cuando era invierno y no usaba pijama, porque de hecho nunca tuve uno, entonces hacía yo esas incompresibles mezclas de colores y texturas para abrigarme al salir de la cama o al meterme en ella. No le importó que en invierno yo vistiera como un muchacho de dudosa procedencia, que usara gorrito, guantes y bufanda.

Creo que le gustaba verme con mi campera grandotota, la capucha inmensa, el gorrito debajo, los guantes cortados para fumar mejor y meterme el dedo en el ojo para sacarme las cosas que se me metían, etc. Ya le fue pareciendo natural, verme siempre con esa mochila gigante. Sí, al principio él quería saber qué mierdas podía yo llevar allí, cuando descubrió que eran papeles y papelitos donde yo solía escribir, le pareció de lo más tierno.

Conmigo él aprendió a recitar escenas idiotas de películas, que le hice mirar una y otra vez, nos sentábamos en el baño y yo le recitaba con mi mejor cara de actriz que va a ganar un Oscar, y él contestaba sus partes de forma correcta, pero mi amor era tan grande que le creía todo. Cuando veía que él ponía cara de desaprobación o que ya no me miraba a los ojos, cuando la escena lo necesitaba, recurría a largar algunas lágrimas para aumentar el dramatismo, entonces él volvía a prestar atención y después de terminar, me felicitaba por tamaño desempeño, siempre pidiéndome que lo volviera a hacer.

Nos aprendimos muchos textos.

Con él yo aprendí a dedicar canciones, me sentaba en la cama y le miraba, entonces tocaba esos temas que siempre me salían horrorosos, pero ahora eran con un dejo de dulzura, sólo para él. Él sonreía, me tomaba de la mano y me daba un tierno beso, me pedía más de mi inagotable repertorio musical.

Él sabía que yo era orgullosa a más no poder, idiota y malhumorada, que vivía con ganas a no querer hacer nada, que salir por ahí no era lo mío, que prefería quedarme en casa, con él tirado en la cama, mirando películas o yo escribiendo y el mirándome, porque no tenía mucho para hacer.

Sabía que yo era negativa y cuando yo soltaba mis improperios a contra el mundo, él se reía y pasaba su brazo sobre mis hombros para darme un beso en la cabeza, como diciendo: ya, tonta, el mundo no escucha la cantidad de pelotudeces que estás diciendo!-

Pero como todo el mundo él se tenía que ir, porque él era inglés, un señorito inglés y no podía quedarse a vivir en mi pieza, por mucho que quisiera. Entonces venían las despedidas, que yo le abrazaba todo el cuerpo y le arrugaba la ropa con mis manos para demostrarle que le extrañaría mucho. Él, se sacaba los lentes de sol y me miraba con pena y dulzura, me sonreía pícaramente y lo perdía de vista por varios meses.

Cuando volvía siempre era otro, uno que había vivido todo el descontrol que conmigo no podía, porque yo para descontrolarme soy muy tonta, lo hago interiormente, entonces termino pateando cosas, pegándole piñas a las puertas, etc. Venía con ojeras que parecían baches de alguna calle que Macri no quiso arreglar, con rasguños de algún gato que decía tener por allá, con cara de drogadicto y queriendo hacer locuras conmigo. Yo le perdonaba todo, qué me importaba a mí, que se fuera al baño y se tomara un placard de merca? Si después se quedaba despierto toda la noche escuchándome hablar forradas.

Pero se aburría, entonces las despedidas se hacían más grandes y aunque no hablábamos de ello, él volvía para estar con ella también, que nada sabía de lo nuestro.

Admito que a veces me sentía algo culpable, porque ella le amaba mucho, mucho mucho, de hecho se tatuó su nombre en el pecho y todo. Ella estaba tan enamorada, pero yo también, ni siquiera me importó que él también se tatuara su nombre debajo de la oreja, no me importó, porque ella tenía un nombre corto, porque si se llamaba aureliana, la cosa se ponía fea.

Pero cuando yo ya le lloraba para que no se fuera, para que no me dejara sola, para que no tuviera que recurrir a escribir conchudeces en mi blog por su ausencia, él se iba igual, y a mí se me quebraba el corazón.

Me puse tonta, le nombraba en todas partes, aún en las más estúpidas como a saber: Ohh, Blake también come con cubiertos- o –Sii, Blake también va al baño a mear cuando tomamos mucha cerveza- cosas por el estilo.

Me fui de vacaciones a la playa, sin él, y hasta escribí en la arena su nombre con un corazón, para sacarle una foto y mostrársela a su regreso.

Pero cuando volvió, me enteré que él estaba casado, hacía ya tiempo con la chica copada, que su relación era un tormento y así como escapaba de ella, escapaba de mí.

Yo le quería, le amaba mucho, porque él leía la cantidad de ñoñadas que escribía como poemas, porque me decía que le gustaba más de ellos, se reía de mis notas en el blog, se acurrucaba a mi lado para ver pelis, no se sentía incómodo de que nos miráramos por horas a los ojos acostados antes de dormir, porque yo le parecía interesante o porque no le parecía tan idiota. Porque se reía de mis chistes sin gracia y me miraba con puchero cuando yo estaba resfriada y me sentía mal.

Entendía todas las cosas que yo no quería hacer, pero se iba alejando porque él quería que me pusiera loquita como él y yo que ya estoy un poco loca, no quería irme al carajo.

De un día para el otro, después de dedicarnos varias horas mirándonos en despedida, no lo vi más.

Ahora sé que Blake se separó de ella, que ella, por más que me pese en el alma, muchisisisisismo, falleció hace poco y que Blake fue y será el mejor chico,novio imaginario que me imaginación estúpida ha creado…porque era bastante real, hasta me decía mis defectos!

Podría volver con él ahora que Amy Winehouse se murió, pero… ya no me llama como antes. Y mi imaginación con los años no ha hecho otra cosa que empeorar para no creerme nada, no como en ese entonces, que si quería ponerme a jugar al solitario en el aire con un elefante azul, podía hacerlo por horas sin problema alguno y hasta charlando de política.


Pareceré una idiota, pero... a mí me encanta hacer esta clase de idioteces, como para tener algo que hacer ¿Vio?

ASÍ YO NO EL BLOG QUE SE LAS ARREGLA SOLITO...

domingo, 11 de marzo de 2012

La pregunta de mierda

Creo que todos hemos sufrido en algún momento la conversación de la profesión, siempre nos cruzamos con alguien o conocemos a alguien que te saca ese tema nefasto.

En un momento de mi vida estudié letras, estudié un poco, casi nada bah. Pero iba a la facultad y todas esas cosas que hacen los demás. Ya, el tema es cuando de repente se me ocurría conocer a alguien, porque a mí me agarran esos episodios en que me doy cuenta que soy una antisocial de mierda y que tengo que conocer gente, entonces salgo y me hago la simpática y hasta intento sonreír…

Ahí, a penas la conversación empieza, nace del fondo de las cuevas del infierno la pregunta:

- Y -¿A qué te dedicás?- Sucede que yo aún tengo cara de “estar en edad de estudiar”, entonces preguntan directamente:

- Y- ¿Qué estudiás?- Cuando lo hacía respondía

- L -Letras- Y les puedo asegurar, casi jurar que el 90% de las personas idiotas que me rodeaban decían:

- A -ahh y qué estudiás tipo, a, b, c, d- y se reían. Pero si serás un pedazo de pelotudo ¿De qué carajo te reís? Esa gente se merece ser golpeada hasta la muerte, porque convengamos que no hace falta quedar como un idiota olímpico, si no sabés de qué carajos trata la carrera podés optar por quedarte en silencio, asentir y decir que es sumamente interesante o preguntar, pero decir semejante barrabasada…me hace arrepentirme inmediatamente de no haberme quedado en la cama viendo 30 rock, con un vaso de agua, ahogándome por el humo de mi propio cigarrillo.

Lo peor del comentario es que yo no soy (y creo que esto se sabe ya) para nada (y como será que no lo soy, porque ni siquiera me sale la palabra) amable… Entonces todo mi yo se pelea por no decir algo sumamente hiriente y a la vez por no poner caras, porque yo puedo quedarme callada pero mi cara…mi cara dice tanto.

El problema es que si sonrío ante semejante cosa, estoy dejando que este engendro del demonio se piense que lo que acaba de decir es socialmente aceptable y dejame decirte algo, desconocido sin dos dedos de frente…NO LO ES!

Si yo me río, le dejo esta piedra en el camino a alguna muchacha, pobre muchacha que ha salido tal vez con las mismas intenciones que yo y que estudia lo mismo, por lo que tendrá que aguantar el chiste y encontrarse en la situación de no saber qué decir.

Y si hay algo que me define es hacer el bien…vamos que sí.

Entonces contesto algo como:

- Jj- jaja, sí…vos formas parte de los innumerables idiotas que dicen lo mismo- y ya perdimos todo interés. Él se ha dado cuenta que yo soy una “mala onda” “idiota” y en el fondo, seguro “mal cogida” porque empiezan a pensar eso…como si ser “mal cogida” después de todo, fuera mi culpa. Y yo ya me arrepiento nuevamente de querer no ser tan antisocial y dejo nuevamente de salir y cuando me proponen ir a algún lugar, vuelvo a sacar este comentario a colación, como mi mejor escudo de la estupidez humana. Porque yo sé que soy estúpida, pero no ando por ahí gritándolo…para eso tengo mi blog.


AS ASÍ YO NO EL BLOG...PUNTO. EL BLOG